La sorpresa llegó con la cuenta
Lo mejor del sitio, sin duda, son los asados. El cordero estaba bueno y es probablemente lo único que cumple de verdad. El resto de la comida, bastante flojo para los precios que tienen.
Los entrantes no destacan en absoluto. Los torreznos estaban tan salados que hubo que devolverlos, y la morcilla venía pasada de especias, con un sabor muy fuerte que se hacía pesada. Nada especialmente cuidado.
Nada más empezar ya hubo una situación rara. Al pedir el vino, un jefe de rango se puso a “limpiar” las copas usando el propio vino, diciendo que era por si tenían restos de jabón. Sinceramente, me pareció absurdo. Si una copa está sucia, se lava con agua y lavavajillas, no con vino.














