Un viaje milenario en tan sólo una mañana
Japón es, sin duda, un país de contrastes. Con una naturaleza exhuberante, en él se dan la mano la más rabiosa modernidad y un respecto ancestral a tradiciones de otros tiempos. Hay algunos rincones del país donde esta doblez es muy fácil de ver. Es el caso de Harajuku. Con esta estación de la Yamanote Line en el epicentro, tenemos a menos de un kilómetro dos lugares mágicos, evocadores, y cuya esencia dista en el tiempo miles de años, que, sin embargo, podemos visitar en tan sólo una mañana.
En el corazón del parque Yoyogi, en medio de una arboleda espectacular y tras atravesar los torii, esa puerta en la nada del camino hacia lo espiritual en el ideario nipón, llegamos al Meiji Jungu. templo shintoista. Lleno de poesías en hojitas de papel, tablillas con deseos o un enorme tambor ritual, es un lugar donde la magia de otros tiempos se puede sentir.













