El Palacio de Leh: arquitectura, vistas y visita imprescindible
El Palacio de Leh concentra buena parte del atractivo monumental de la ciudad y los viajeros lo describen como una visita que no se puede dejar pasar. Construido en 1630 sobre un risco, domina Leh con sus nueve plantas y aspecto de fortaleza, y se compara por su estructura con el Potala gracias a sus muros inclinados hacia el interior. En el interior aparecen murales ricamente decorados, un Buda y el gonkhang, el templo de las deidades guardianas, que aporta un plus de misticismo a la experiencia. Aunque el acceso requiere cierto esfuerzo físico, se insiste en que “cuesta un poco su acceso pero no queda otra que ir; ya que no te lo puedes perder lo mismo que pasear por sus calles”. Desde las terrazas se disfruta de una vista completa de la ciudad y se alcanza a ver incluso el campo de polo, todavía en uso, lo que añade un toque de vida cotidiana a la panorámica histórica del antiguo reino de Ladakh.