Ambiente rústico y decoración con encanto en Villa Antigua
En Villa Antigua, la primera impresión la marca un ambiente rústico cargado de personalidad. Según cuenta Erika, el espacio está repleto de objetos antiguos: cuadros por todas las paredes, latas, ollas y todo tipo de enseres colgando del techo. Lejos de resultar caótico, ese conjunto de “corotos y cachivaches viejos” crea una atmósfera nostálgica y fotogénica que muchos viajeros buscan cuando quieren algo auténtico. Un elemento diferencial es el molino decorativo diseñado y construido por el propio dueño, Fernando Uribe, que refuerza la sensación de lugar hecho a mano y con historia. El resultado es un restaurante que se vive casi como un pequeño museo costumbrista, donde cada rincón invita a detenerse, observar y dejarse llevar por el encanto de lo imperfecto y lo tradicional.