Vidrieras contemporáneas de Sigmar Polke y Augusto Giacometti en la Grossmünster
Dentro de la Grossmünster, las vidrieras rompen por completo la sobriedad de los muros desnudos y se convierten en el gran foco de atención. Los viajeros destacan el contraste entre la piedra gris y las composiciones “desenfadadas, coloridas y originales” que inundan el interior de luz. Dos nombres propios marcan la visita: el artista alemán Sigmar Polke, autor de un grupo de siete vidrieras de ágata instaladas en 2009, y el suizo Augusto Giacometti, responsable desde 1933 de las vidrieras del coro, más clásicas pero igualmente llamativas, basadas en colores compactos y primarios. Las obras de Polke fascinan por el uso de piedras semipreciosas cortadas en finos discos translúcidos y por la reinterpretación de pasajes del Antiguo Testamento a partir de imágenes medievales, como el chivo expiatorio o el Hijo del Hombre con el cáliz. La sensación general es que, por mucha descripción que se haga, lo esencial es contemplar en persona el juego de luces que estas vidrieras ofrecen a lo largo del día.