Tradición pasiega y paisaje rural siempre verde
El valle del Miera combina un paisaje de montaña muy agreste con la esencia de la tradición pasiega. Los viajeros destacan un valle siempre verde, de origen glaciar, donde los prados se mezclan con cabañas, bodegos, cubios y antiguos molinos movidos por el río. Ese mosaico rural, junto con la presencia del puerto de Lunada y las rutas hacia cavidades para hacer espeleología, crea un entorno que se siente “frondoso y bello”, profundamente humano y a la vez dominado por la naturaleza.