Historia y leyenda de la Torre O’Brien en los acantilados de Moher
La Torre O’Brien aparece ligada a la historia temprana del turismo en los acantilados de Moher. Levantada en 1835 por el abogado y terrateniente Cornelius O’Brien en el punto más alto del acantilado, su objetivo era ofrecer un mirador privilegiado desde el que contemplar el paisaje atlántico. Los viajeros destacan que esta construcción demuestra que la vocación turística del lugar viene de lejos, mucho antes del auge actual de los grandes destinos de naturaleza en Irlanda. Además de su valor histórico y panorámico, también se menciona un toque legendario y casi teatral: a determinadas horas del día se puede ver pasear a un hombre ataviado con ropajes de época similares a los de Cornelius O’Brien, lo que lleva a preguntarse “¿Será real o será su fantasma?”, y añade un punto de misterio a la visita.