Historia del primer encuentro entre Japón, España y México en Onjuku
La torre conmemorativa de Onjuku resume un episodio clave de la historia naval y diplomática entre Japón, España y México. Según relata Sebastián, todo arranca en 1609, cuando una embarcación española que había zarpado de México rumbo a Filipinas encalló en la costa de Chiba tras un tifón. A bordo viajaba el gobernador de Filipinas, don Rodrigo, junto a centenares de pasajeros mexicanos y españoles. El naufragio, con decenas de fallecidos, dio paso a un gesto de solidaridad: los 317 supervivientes fueron acogidos por los habitantes de Imawada y permanecieron 37 días en el templo Omiya, donde recibieron cuidados hasta su recuperación. Después serían trasladados al castillo Edo y el propio gobierno japonés financiaria la construcción de un nuevo barco para su regreso a México. Este episodio marcó el inicio de las relaciones diplomáticas entre México y Japón y explica el sentido de la torre, levantada en 1928 y visitada desde entonces por representantes y presidentes de ambos países en sus viajes oficiales.