Tesoro de la Mezquita de Córdoba: custodia monumental y joyas de orfebrería sacra
El Tesoro de la Mezquita de Córdoba aparece ante muchos viajeros como un estallido de luz y color tras la penumbra del templo. La pieza que más fascina es la monumental custodia procesional, una obra maestra de Enrique de Arfe, descrita como “luz hecha metal”, con casi dos metros y medio de altura y vinculada desde 1518 a la procesión del Corpus Christi. Más allá de esta joya, el recorrido por las salas del tesoro invita a detenerse en vitrinas y estanterías donde se concentran siglos de arte sacro: miniaturas de códices, crucifijos, portapaces, vírgenes, santos, reliquias y múltiples objetos litúrgicos elaborados con materiales nobles. Según destacan algunos visitantes, muchas piezas proceden de talleres cordobeses, aunque también se exhiben obras italianas de primer nivel, como un cáliz atribuido a Benvenuto Cellini. El conjunto transmite una sensación de delicadeza extrema en la manufactura y permite asomarse a la riqueza artística que antes estaba reservada a unos pocos y que hoy puede contemplarse con calma y admiración.