Arquitectura del Templo de la Compañía y su interior de dos naves
Quienes se acercan al Templo de la Compañía subrayan especialmente su valor arquitectónico. A pesar de haber perdido parte del protagonismo frente a otros templos, su construcción sobria, el gran ventanal de la fachada y la ausencia de la clásica torre dibujan una estampa peculiar que llama la atención de quienes disfrutan de la arquitectura religiosa. En el interior, el templo está formado por dos naves con nichos y columnas, una disposición que invita a recorrerlo con calma. La nave principal se percibe como la más fotogénica, aunque los viajeros apuntan que ambas merecen una visita pausada para apreciar los detalles. El conjunto, sencillo pero elegante, sigue atrayendo tanto a turistas como a habitantes locales que buscan rincones menos masificados del centro histórico.