Arquitectura barroca y ambiente místico del Templete de Bom Jesus
El Templete de Bom Jesus aparece en el recorrido por el Monte Espinho como un pequeño altar de piedra, hoy casi abandonado, que sigue conservando un fuerte encanto espiritual. Los viajeros describen una construcción de planta cuadrada, levantada en granito y sostenida por cuatro columnas barrocas ornamentadas con motivos vegetales. La presencia del musgo sobre la piedra, fruto de la humedad del bosque, refuerza la sensación de lugar antiguo y recogido, integrado en plena naturaleza. En su interior hubo una fuente, como tantas otras que salpican el monte y la gran escalinata del santuario, recordando que todo el entorno se concibió como un espacio de purificación religiosa y contemplación silenciosa.