Brunch acogedor en Tartine, una pequeña joya en West Village
Tartine aparece en los relatos de viaje como un rincón íntimo y con encanto para disfrutar de un brunch muy neoyorquino en pleno West Village. Se trata de una cafetería pequeña y coqueta, decorada con motivos marineros, que transmite una atmósfera cálida tanto para desayunar o hacer un brunch como para cenar de forma tranquila. Quien lo recomienda destaca que, pese a no servir alcohol, el local mantiene un espíritu desenfadado y flexible, ya que permiten comprar cerveza o vino en la licorería contigua y consumirlo allí mismo mientras se cena. Esta combinación de ambiente cuidado, tamaño reducido y trato relajado convierte a Tartine en una alternativa muy atractiva para quienes buscan un lugar con personalidad lejos de las cadenas más impersonales del barrio.