Monasterio de Santa María de Obona en ruinas: historia, leyenda y paisaje asturiano
El único viajero que ha compartido su experiencia en Santa María de Obona describe una llegada casi iniciática tras “horas de continu ascens entre boires” hasta situarse sobre “un enorme mar de cotó”. El antiguo monasterio del Camino Primitivo de Santiago aparece como una estampa poderosa de la Asturias más profunda: muros agrietados, un refectorio convertido en triste ruina y un claustro espléndido invadido por arbustos y malas hierbas alimentadas por la lluvia. Pese al abandono, pervive la belleza del lugar y destaca la presencia de un Cristo en majestad que solo se puede intuir a través de una grieta en la deteriorada puerta de madera, casi como un secreto reservado al caminante. La atmósfera melancólica y misteriosa invita a imaginar leyendas de templarios, lobos y tormentas nocturnas, en una escena que podría haber sido escrita por Bécquer o Pardo Bazán y que convierte Obona en una parada tan poética como sobrecogedora en el Camino Primitivo.