Cambio de local, servicio y pérdida de confianza
Además de la comida, los viajeros destacan factores que influyen en la confianza hacia Sidrería Nalón. Uno de los cambios más comentados es el traslado del mítico local a otro emplazamiento, movimiento que muchos asocian a una caída general en la experiencia. Se menciona que, tras ocupar el antiguo espacio de Marcelino Pan y Vino, el ambiente ya no es el mismo y el servicio tampoco ayuda: la presencia de un camarero con un “eterno olor a sudor” genera incomodidad y daña la imagen del establecimiento. A esto se suma el episodio del pollo al ajillo en mal estado, que refuerza la sensación de desconfianza y provoca decisiones tajantes, como quien afirma que no volverá jamás, ni siquiera para algo tan sencillo como tomar un culín de sidra. Para algunos, el Nalón ha pasado de ser un clásico entrañable a un sitio prescindible en Oviedo.