Camino de subida y experiencia de visita a las ruinas del castillo
El Castellu se presenta hoy como un esqueleto de lo que fue un antiguo castillo, pero la subida hasta sus ruinas sigue siendo parte del encanto del lugar. Quien lo visita cuenta que el pueblo prácticamente se ha construido en torno a esta fortificación, lo que refuerza la sensación de estar recorriendo un pasado que se desmorona pero sigue muy presente. A pesar del aspecto ruinoso del castillo, el entorno se describe como “una maravilla”, un paisaje que compensa el deterioro de la construcción. La experiencia de ascenso tiene un punto aventurero: en cierto momento desaparecen las aceras y hay que continuar por los antiguos caminos, pequeños senderos que rodean el castillo varias veces hasta alcanzar la parte alta. Ese detalle práctico y casi lúdico, el de tener que darle hasta tres vueltas por los senderos originales, convierte la visita en un pequeño paseo histórico que invita a imaginar el esplendor que un día tuvieron estas piedras.