Un río serpenteante en el Jardín Botánico de Río de Janeiro
El río de los Macacos, también conocido como río de los Monos, aparece en los relatos de viaje como un hilo de agua que acompaña todo el paseo por el Jardín Botánico de Río de Janeiro. Nace en el Parque Nacional de Tijuca y desemboca en la laguna Rodrigo de Freitas, pero lo que más llama la atención a quienes lo recorren es su trazado zigzagueante que “zigzaguea por el Jardín Botánico en toda su extensión”. A lo largo del camino se suceden pequeños puentes, algunos de troncos y otros de obra, que invitan a detenerse y cambiar de perspectiva. La estampa se completa con hojas acumuladas sobre el agua, personal trabajando con horquillas para mantener limpio el entorno y la sombra generosa de los árboles enormes que protege del sol intenso. Más que un simple curso de agua, el río se percibe como el eje que estructura el paseo y conecta rincones emblemáticos del jardín, desde la antigua puerta colonial y el edificio de viveros hasta pequeños espacios con esculturas y bustos históricos.