Cocina vietnamita adaptada al paladar japonés en Nakano
En el barrio de Nakano, este pequeño local sorprende desde la entrada por su sencillez, alejada de los típicos restaurantes japoneses llenos de ornamentos. El interior mantiene esa misma línea austera: una única sala cuadrada, con la cocina en una esquina y el resto del espacio diáfano con mesas y sillas, lo que refuerza la sensación de sitio informal y sin pretensiones. Quien se anima a probarlo encuentra una carta breve con tres menús disponibles, pensados para una comida rápida y funcional. Uno de los puntos más comentados es la adaptación de la cocina vietnamita al gusto local. El chef es japonés y eso se nota en los platos, que, aunque incluyen cilantro y especias para dar “un toque diferente”, resultan bastante japonesizados y se alejan de la esencia más auténtica de la gastronomía de Vietnam. Aun así, los fideos fríos destacan como una buena opción para sobrellevar el agobiante verano tokiota, combinando frescor y sabor en un entorno sencillo de barrio.