Calidad de la comida frente a una mala experiencia de atención
En Mi pequeña Suiza, la cocina cumple, pero la experiencia se resiente por un servicio muy desorganizado. Los viajeros coinciden en que “la comida en general estaba buena”, sin embargo relatan esperas prolongadas, platos servidos a destiempo y errores repetidos en los pedidos, incluso en los acompañamientos y crepes. Al final, muchos sienten que comen con prisa o resignación, más pendientes de los fallos de atención que de saborear el plato, lo que deja una sensación claramente agridulce pese al aceptable nivel gastronómico.