Calçotada y calidad de la comida en Masia Fontscaldes
En la única experiencia disponible sobre Masia Fontscaldes pesa mucho la decepción con la calçotada. Se describe que los calçots estaban demasiado hechos, “crujientes todos, gruesos y finos”, algo que para muchos resta jugosidad a este plato tan típico. También se percibe una sensación de poca generosidad y poca personalidad en el resto de la oferta gastronómica, con una carne y un embutido valorados como “escaso y del montón”, lo que hace que el conjunto no compense el precio del menú cerrado de calçots. Queda la impresión de que, al menos en esta visita, la relación entre tradición, calidad del producto y coste no estuvo a la altura de lo esperado en una masía especializada en calçotadas cerca de Valls.