Ambiente, espacio del local y experiencia general en La Luna
En cuanto al ambiente y el espacio, La Luna se describe como un restaurante de dos plantas, algo estrechas pero aptas para una comida informal en el centro de Salamanca. Quien se deja llevar por la invitación en la calle puede encontrar un sitio sencillo donde, según alguna experiencia, “se come, cena… muy bien”. Otros viajeros valoran que, pese a lo angosto del local, no llega a resultar incómodo y cumple con lo que se espera de un restaurante de menú cercano a la zona universitaria. Sin embargo, las críticas severas al servicio y a ciertos platos influyen en la percepción global, hasta el punto de que hay quien considera que ofrece “muy mala imagen para nuestro turismo”. El resultado es una experiencia general muy dispar, que va desde la grata sorpresa de comer aceptablemente a buen precio hasta la firme decisión de no volver.