Trato cercano y ambiente acogedor en un restaurante íntimo y escondido
Ikaitz conquista sobre todo por su ambiente íntimo y el trato cercano. Los viajeros destacan el cuidado en cada detalle del servicio, que hace que la comida se convierta en una experiencia especialmente agradable y sin prisas. El local, pequeño y acogedor, está algo escondido, al que se llega bajando unas escaleras o en ascensor, lo que refuerza la sensación de descubrimiento y de refugio tranquilo dentro de San Sebastián, ideal para quienes buscan una comida pausada lejos del bullicio.