Ambiente colorido, wifi y servicio relajado
El interior del restaurante ofrece un contraste curioso con la azotea, gracias a un salón animado por los colores intensos típicos de Rajastán. Este espacio cubierto resulta agradable para refugiarse del calor o del ruido de la calle, y además cuenta con wifi, un detalle muy valorado para quienes necesitan conectarse, aunque algunos matizan que la conexión es lenta y conviene tomárselo con calma. El servicio sigue el ritmo pausado habitual en muchos locales de India, por lo que es mejor no ir con prisas y disfrutar de la experiencia. Como resume una viajera, el camarero es “muy simpático… aunque como en toda la India, se toman su tiempo para servir”, algo que muchos aceptan como parte del encanto local.