Mal estado de los postres y mala imagen del servicio
Algunos viajeros salen especialmente decepcionados con los postres y la imagen del servicio. Se describe cómo, tras una comida normal, el momento dulce llega con platos mal presentados, como un flan servido “destrozado”, que genera desconfianza sobre su manipulación y cuidado. Este tipo de detalle transmite falta de mimo en la cocina y hace que quienes lo viven desaconsejen el restaurante y busquen alternativas en el centro de Salamanca.