Cocina de granja y especialidad en rustidos en Can Mià
En Can Mià la experiencia gira en torno a la cocina de granja y a los rustidos tradicionales. El restaurante funciona como una auténtica masía donde se crían jabalíes, faisanes, pintadas, conejos, patos e incluso avestruces, que luego acaban en platos de cuchara lenta, cocinados en cazuela hasta que la carne se desprende sola del hueso. La carta es breve, muy centrada en estas carnes guisadas y en combinaciones potentes como el jabalí con mermelada o los caracoles con sepia y gambas, que un viajero describe como “para chuparse los dedos”. No faltan clásicos de la zona como las patatas rellenas, que completan una propuesta honesta y muy ligada al entorno rural. Esta conexión directa entre la granja y la mesa, unida a una forma de cocinar pausada y contundente, es uno de los grandes atractivos del lugar para quienes buscan gastronomía de payés sin artificios.