Mala atención y largas esperas en el restaurante Barra Alta de Peñíscola
En Barra Alta, la experiencia de algunos comensales queda marcada por una atención al cliente claramente mejorable. Pese a su privilegiada ubicación en la plaza de toros, a los pies del castillo de Peñíscola, la gestión del servicio parece no estar a la altura del entorno. Se menciona una espera excesiva para ser atendido y servido, hasta el punto de hablar de una hora y media para que llegara un plato principal. Esta demora prolongada condiciona por completo la visita y genera una sensación de desorganización y poca consideración hacia el cliente. Como resume Águeda Forcada Martínez, la espera para la fideuá fue “una hora y media”, algo que resulta difícil de justificar en un local tan bien situado y con tanto potencial para ofrecer una experiencia mucho más equilibrada entre cocina, servicio y localización.