Cocina casera asturiana en un comedor pequeño y acogedor
En este rincón de Piloñeta, en Nava, la experiencia gira en torno a una cocina casera asturiana hecha con mimo y servida en un comedor reducido, casi familiar. Quien lo visita destaca el contraste entre el tamaño del local y el talento que sale de sus fogones, subrayando que se trata de un espacio sencillo pero con una cocinera capaz de lucirse en platos tradicionales. Los callos aparecen como uno de los grandes aciertos de la carta, sabrosos y bien guiados por la sidra local, mientras que el revuelto de morcilla con manzana aporta ese toque asturiano que combina producto típico y un punto de originalidad. Como comenta Enrique, es “un reducido comedor pero con una cocinera muy grande”, una descripción que resume la esencia del lugar: poca mesa, buena mano en la cocina y protagonismo para la sidra de Nava como compañera ideal de los platos.