Ambiente íntimo, decoración tradicional y veladas especiales
En Andra Mari muchos viajeros destacan que el encanto empieza antes incluso de probar la comida. El comedor, pequeño y reservado, crea un ambiente íntimo en el que apenas hay mesas, ideal para estar tranquilo y sin ruido. La decoración tradicional, cuidada y cálida, refuerza la sensación de casa vasca de toda la vida, pero pensada para ocasiones especiales. Varios comensales coinciden en que aquí se vive “una velada increíble”, sobre todo en parejas o en grupos muy reducidos que buscan un lugar discreto para celebrar algo importante.