El antiguo huerto de los frailes y su paisaje agrícola
Más allá de su valor simbólico, la Puerta del paraiso conducía a un espacio que muchos describen casi como un oasis agrícola en plena sierra: el antiguo huerto de los frailes. Ese jardín histórico aparece retratado como un terreno amplio y fértil, regado por pequeños cauces de agua y lleno de árboles frutales que ilustraban, de forma muy tangible, las posibilidades de la agricultura introducida por los misioneros. Según la experiencia compartida, la puerta “da a lo que fuera el huerto de los frailes, un jardín inmenso salpicado de arroyos y los árboles frutales”, una imagen que ayuda a imaginar cómo era la vida cotidiana de los religiosos y cómo se mostraban a los habitantes locales los frutos concretos del trabajo en comunidad y del aprovechamiento del agua en un entorno semiárido.