Encanto colonial y ambiente familiar de la Posada Puerto Escondido
En Posada Puerto Escondido se percibe un ambiente íntimo y acogedor, fruto de su origen como casa de descanso de la familia Fisher en Cepe. Los viajeros destacan el encanto colonial de la construcción, levantada cuando en la playa apenas había “tres ranchitos en la orilla del mar”, lo que refuerza la sensación de refugio apartado del bullicio. La vivienda conserva el aire de hogar familiar, con solo ocho habitaciones, muchas de ellas pensadas para grupos, y una decoración cuidada que hace cada estancia más agradable. El trato cercano de los anfitriones, atentos a que todo funcione como debe, contribuye a que la experiencia se sienta más como visitar una casa de amigos que un alojamiento convencional, algo que encaja con el carácter tranquilo y marinero de Cepe.