Plaza de San Román: un rincón escondido y con encanto en Toledo
En el entorno del antiguo campus universitario se abre la plaza de San Román, un pequeño respiro entre los callejones estrechos y de ladrillo del casco histórico. Los viajeros la describen como un rincón escondido, de esos que se descubren paseando sin prisa y saliéndose de las rutas más típicas. El espacio ajardinado y abierto contrasta con la sensación de laberinto de las calles que conducen hasta allí, lo que la convierte en un lugar agradable donde detenerse un momento y respirar. La plaza está presidida por la estatua de Garcilaso de la Vega, obra de Julián Martín, y en uno de sus laterales asoma la poco conocida iglesia de San Román, que da nombre al lugar. Para muchos, son estos espacios solitarios y casi olvidados los que aportan ese toque mágico que hace que Toledo no sea solo monumental, sino también íntimo y sorprendente.