Diseño interior y experiencia espacial en la iglesia de Moratalaz
Más allá de su valor arquitectónico exterior, quienes la visitan ponen el foco en la fuerza de su interior. El altar de madera de tonos claros contrasta con el fondo de hormigón en bloques y crea un ambiente sobrio, luminoso y propicio para la meditación. Se describe la iglesia como un espacio sobrecogedor, pensado para favorecer la recogida y la reflexión. Un aspecto muy apreciado es la disposición del espacio litúrgico: los bancos, diseñados también por Fisac, se organizan en pendiente descendente hacia el altar, de forma que todos los asistentes pueden seguir la ceremonia sin obstáculos visuales y la cruz se convierte en auténtica protagonista. Esta combinación de materiales sencillos, juego de volúmenes y enfoque en la visibilidad genera una experiencia espacial distinta a la de los templos tradicionales, que muchos consideran especialmente adecuada para la vida parroquial de barrio.