Arquitectura sencilla y devoción en la Parroquia de Santa Mónica
En pleno barrio de Salamanca, la Parroquia de Santa Mónica se percibe como un templo discreto y sin estridencias, integrado en la trama urbana de la calle Príncipe de Vergara. Los viajeros destacan su sencillez tanto por fuera como por dentro, con una fachada de ladrillo visto coronada por dos torres prácticamente gemelas que le dan un aire sereno y equilibrado. En el interior, el ambiente es recogido y invita al silencio, con una decoración sobria donde sobresalen dos figuras centrales para la vida del templo: la imagen de Jesús crucificado y la de la santa que da nombre a la iglesia. Esa combinación de austeridad arquitectónica y fuerte carga devocional convierte a esta parroquia de los Agustinos Recoletos en un rincón tranquilo para hacer una pausa en uno de los barrios más bulliciosos de Madrid.