Pan de durazno de Casa Tía Ana en El Jarillo: sabor casero y tradición
En Casa Tía Ana el auténtico protagonista es su pan de durazno, una especialidad casera que se ha convertido en parada obligada para quienes recorren El Jarillo más allá de los vuelos en parapente. La propia Ana, una mujer descrita como hermosa y cercana, aprendió el oficio de panadera de su padre y decidió darle un giro personal incorporando el durazno, considerado por muchos como “el oro negro de estas tierras”. Su casa, situada en el sector La Enea, se reconoce fácilmente por la profusión de flores que rodean la fachada junto a la carretera, detalle que aporta encanto al momento de llegar. Los viajeros la encuentran a menudo preparando la masa casi todos los días, mientras la gente se detiene a comprar estas piezas de pan que se convierten en un pequeño bocadillo de referencia en la zona, asociado tanto al sabor como al carácter entrañable del lugar y de su anfitriona.