Terraza del Palacete de Rosales junto al Templo de Debod
Quienes se detienen en el Palacete de Rosales lo describen como un alto en el camino perfecto tras recorrer los jardines y el cercano Templo de Debod. Se valora especialmente su terraza, protegida por sombrillas blancas que alivian el sol de Madrid y permiten disfrutar con calma del entorno verde que la rodea. En este rincón se agradece poder sentarse a tomar algo fresco, recuperar fuerzas y continuar luego el paseo por la zona. También se destaca el ambiente agradable y cuidado del lugar, que invita a hacer una pausa más larga de lo previsto. Como resume Marta Pilar, el espacio es “muy lindo, está muy bien atendido y los mozos son sumamente gentiles y correctos, realmente vale la pena acercarse por allí”.