Carretera embarrada de Mayombe y la picaresca de los niños
En plena selva de Mayombe, la única carretera sin asfaltar se convierte en época de lluvias en un lodazal donde es fácil quedar atrapado durante horas. Los viajeros cuentan cómo, en cuanto un coche se bloquea, aparecen los niños de las aldeas cercanas para empujar, tirar de cuerdas o indicar el mejor paso, siempre a cambio de algo de dinero o comida. Esa ayuda imprescindible va acompañada de mucha picaresca: algunos relatan que incluso provocan baches para asegurar “clientes”. El resultado es una experiencia intensa y ambivalente, entre la risa, la frustración y una escena que muchos aseguran que no olvidarán nunca.