Qué ver en Narbona: catedral gótica, Palacio de los Arzobispos y huella romana
En una sola escapada, Narbona condensa buena parte de la historia del sur de Francia. Quien la visita destaca la imponente catedral gótica de San Justo y San Pastor, iniciada en el siglo XIII y singular por haber quedado inacabada, lo que refuerza su carácter monumental y algo misterioso. Muy cerca se levanta el grandioso Palacio de los Arzobispos, hoy convertido en doble museo, con un espacio arqueológico y otro dedicado al arte, ideal para entender la evolución de la ciudad a lo largo de los siglos. La huella romana se hace visible en el Horreum, un laberinto subterráneo de antiguos almacenes que testimonia la época en la que Narbona fue un activo puerto romano. Todo ello compone un recorrido compacto y variado por la arquitectura religiosa, el poder eclesiástico y el pasado clásico de la ciudad.