Vistas panorámicas desde la torre del Museo de San Antolín
Entre las pocas impresiones compartidas sobre el Museo de San Antolín hay una idea que se repite: merece la pena subir a la torre para contemplar el entorno de Tordesillas. Más allá de la colección museística, la experiencia gana enteros cuando se asciende hasta lo alto y se disfruta de las vistas sobre los tejados y el casco histórico. El museo se percibe como un lugar cuidado, con un buen estado de conservación, que invita a dedicar un rato tranquilo a la visita y rematar el recorrido con ese mirador privilegiado. Como resume uno de los viajeros, la visita es muy agradable y conviene “subir a la torre y disfrutar de las vistas”, un consejo sencillo pero muy útil para sacar más partido al paso por este rincón vallisoletano.