Historia y evolución de las Murallas de Newcastle
Las Murallas de Newcastle permiten seguir, casi de un vistazo, la transformación medieval de la ciudad. Nacidas en torno al siglo XI, al mismo tiempo que el castillo que dio nombre a Newcastle, se reforzaron en los siglos XIII y XIV para hacer frente a invasiones y guerras, con varios kilómetros de perímetro y un grosor imponente. Contaron con numerosas torres de guardia y un paso de ronda continuo, en gran parte sacrificados por la expansión urbana. Los tramos que hoy se conservan ayudan a imaginar aquella compleja línea defensiva que marcó el crecimiento de la ciudad.