Mosaico de frutas en la Plaza Mayor de Cáceres: arte efímero y reivindicación agrícola
Durante el Mosaico de frutas, la Plaza Mayor de Cáceres se transforma en una gran alfombra de colores y aromas que “huele a huerta, a fruta fresca y muy apetitosa”. Los viajeros destacan el impacto visual de los diseños, que recuerdan a jardines renacentistas y cenefas llenas de vida, y el ambiente constante de gente haciendo fotos y paseando entre las composiciones. Más allá del espectáculo efímero, se percibe también un trasfondo reivindicativo: se pone en valor el trabajo del campo y se denuncia el contraste entre lo que cobran los agricultores y lo que se paga luego en tienda, convirtiendo la instalación en una mezcla de arte, fiesta y protesta.