Historia y simbolismo del Monumento a Doña Casilda en Bilbao
En torno al Monumento a Doña Casilda se concentra un fuerte componente histórico y simbólico para Bilbao. Los viajeros destacan que la escultura, dedicada a la “ilustre benefactora bilbaína”, no siempre estuvo en el mismo lugar: tuvo varios emplazamientos dentro y fuera del parque hasta que en 1945 se fijó su ubicación actual, tras ser trasladada desde la plaza Moyúa. Se subraya también su origen a comienzos del siglo XX, cuando en 1905 el escultor catalán Agustín Querol Subirats levantó la obra en su honor. Más allá de la cronología, llama la atención el significado de sus elementos: el busto de bronce de Doña Casilda corona un alto pedestal de mármol blanco, por el que ascienden figuras alegóricas que evocan su vida de caridad, e incluso se reconoce en el relieve el rostro de su esposo, Tomás de Espalza. Todo ello refuerza la idea de un monumento que combina memoria, gratitud y una cuidada puesta en escena artística en pleno parque bilbaíno.