Méjean, caleta auténtica y paraíso escondido en la Côte Bleue
En Méjean, muchos viajeros descubren una caleta que nada tiene que ver con la masificación de la Costa Azul más famosa. Se describe como un rincón muy auténtico, con un ambiente casi de pueblo de pescadores, alejado del turismo de masas y preservado por su propio aislamiento geográfico. La sensación general es la de llegar a un pequeño paraíso escondido, un “pedacito de costa” donde la belleza del paisaje y la tranquilidad compensan el esfuerzo para llegar. La existencia de antiguas cabañas frente al mar, transmitidas de generación en generación o vendidas “a precio de oro”, refuerza esa impresión de lugar exclusivo y muy querido por quienes lo conocen. Aunque hubo un hotel que hoy está cerrado, el encanto del entorno natural y el carácter reservado de la caleta hacen que Méjean mantenga intacto su atractivo como joya discreta de la Côte Bleue.