Rutas por Marruecos: ciudades imperiales, valles y desierto
Algunos viajeros relatan itinerarios largos que permiten hacerse una idea global de Marruecos. Uno de ellos resume un viaje de veinte días con inicio en Marrakech, donde los zocos, la medina y la plaza Jemaa el-Fna marcan el ritmo entre tumbas, palacios, madrasas y barrios modernos como Guéliz. Desde allí, el recorrido en tren enlaza Casablanca, Rabat y Fez, destacando la mezquita Hassan II, el mausoleo de Mohamed V o la medina laberíntica de Fez con sus curtidores y zocos. El viaje se completa con escapadas a cascadas, valles y gargantas, así como la clásica travesía por el desierto de Erg Chebbi con camellos y noche en jaimas, una experiencia que muchos describen como pura paz y dicha. Otros visitantes optan por excursiones más cortas desde Marrakech a Essaouira, Ouarzazate, el valle de Ourika o las cascadas de Ouzoud, suficientes para considerar Marruecos “el mejor viaje” de su vida.