Historia de Mamá Espinoza y su papel en la Baja 1000
La figura de Ana Grosso Peña, conocida como Mamá Espinoza, protagoniza buena parte del encanto de este restaurante de carretera convertido en icono del desierto bajacaliforniano. Varios viajeros recuerdan que empezó abriendo las puertas de su casa para dar de comer a los viajeros en los años treinta, sirviendo gasolina y aquellos primeros “lobster burritos” a quienes cruzaban la península. Con la apertura de la carretera y el nacimiento de la carrera Off Road Baja 1000, el local se consolidó como punto de paso obligatorio: se transformó en un check point para los motoristas y competidores que recorren cada año los caminos de arena de la península. El relato se completa con detalles entrañables, como que Doña Anita, ya centenaria, sigue pasando por el restaurante a tomarse una copa de vino, mientras su hija mantiene la misma calidez en el trato. La combinación de historia personal, tradición viajera y mundo del motor hace que la visita se viva casi como un pequeño viaje en el tiempo.