Blanquette de Limoux: el vino espumoso que dio fama a la ciudad
En Limoux, la Blanquette es mucho más que un simple vino espumoso: es el hilo conductor de la visita. Los viajeros llegan expresamente a esta pequeña ciudad del Languedoc atraídos por este caldo ancestral, creado en el siglo XVI a raíz de un hallazgo fortuito en un monasterio benedictino y considerado un antecesor del Champagne. La experiencia se vive callejeando en busca de bodegas donde probar diferentes versiones y llevarse alguna botella, para después rematar el día en una terraza de la plaza mayor con una copa bien fría. Como resume una viajera, lo ideal es acabar “sentadas en su ambientada y bulliciosa plaza mayor, repleta de soportales y terrazas con un delicioso vino espumoso bien fresquito”, una forma perfecta de empaparse del carácter local entre brindis y conversación.