Atmósfera acogedora y trato cercano en La Torre de Lulio
Más allá de los libros, La Torre de Lulio conquista por su ambiente y por quienes la atienden. El espacio se describe como inspirador, un refugio para lectores donde la decoración mexicana cambia según las festividades, con especial atención a celebraciones como el Día de Muertos. Esa ambientación temática aporta calidez y carácter propio, alejándose de la imagen fría de otras librerías. El trato personalizado de Agustín Jiménez, fundador y alma del lugar, y de su esposa es otro de los puntos que más se valoran. Según se comenta, la atención de ambos es “diez puntos”, algo que refuerza la sensación de estar en una librería de barrio con espíritu bohemio, donde el amor por los libros se transmite en cada recomendación y en cada conversación entre estanterías.