Ambiente de Lhasa y contacto con la población local
Quienes han estado en Lhasa destacan que es una ciudad distinta a cualquier otra, donde conviven una fuerte occidentalización con la realidad de la minoría tibetana, cada vez más presionada por la mayoría étnica han. Aun así, muchos coinciden en que sigue siendo un lugar que merece la visita por sus mercados, sus templos y la personalidad de sus habitantes, que marcan el carácter del viaje tanto como los monumentos. La experiencia con la gente local puede ser compleja debido al clima de opresión y a la desconfianza hacia los turistas, pero quienes consiguen generar un vínculo, dejando a un lado la política en las conversaciones abiertas, hablan de una vivencia profundamente enriquecedora y humana que va más allá del simple turismo cultural.