Ambiente tradicional y encanto del restaurante Le Bougainvillé en Marrakech
En Le Bougainvillé, el verdadero atractivo no está tanto en los platos como en el lugar en sí. Quien lo visita destaca que se come en “una encantadora casa tradicional”, un riad con mucho carácter donde la experiencia se construye alrededor del espacio. En la planta baja, el patio con mesas comparte protagonismo con una antigua sala de recepción reconvertida en comedor, mientras que la planta superior suele estar más tranquila, casi como un refugio apartado del bullicio de Marrakech. El contraste entre el lleno absoluto de la planta baja y la calma de arriba ayuda a elegir el ambiente según el momento. Muchos viajeros coincidirían en que, aunque la cocina pueda resultar sencilla, el entorno invita a volver para sentarse sin prisas, disfrutar de un té de menta o empezar el día con un desayuno relajado en pleno corazón de una casa marroquí tradicional.