Comprar dulces en el torno del convento de las Clarisas
Más allá del sabor, la compra de las garrapiñadas en el convento de las Clarisas conserva un encanto antiguo. Algunos viajeros destacan el pequeño espacio de venta, con azulejos, ladrillo visto y un torno que recuerda a las tradiciones de clausura. A un lado, vitrinas con cajas de madera tallada, latas decoradas y bolsitas rojas permiten elegir el formato perfecto para regalo. Otros comentarios se centran en la experiencia de adquirir los dulces “por medio de un torno, como hace siglos”, una forma de compra que refuerza la sensación de estar participando en una costumbre histórica más que en una simple transacción. También se mencionan los horarios bien visibles en la entrada, algo útil para organizar la visita y no quedarse sin este bocado tan esperado.