Cambio de propietarios y bajada de calidad en La Vieja Bodega
En las experiencias compartidas sobre La Vieja Bodega en Orpesa aparece un tema central: el cambio de propietarios en Semana Santa de 2013 y la consiguiente percepción de descenso en la calidad. Antes del relevo, el lugar se recordaba por sus tostas elaboradas con pan de pueblo y buenos ingredientes, con combinaciones de morcilla o salmón que destacaban por su sabor y su generosidad. Tras el cambio, la oferta se percibe mucho más pobre, con pan tipo panini, raciones escasas y una sensación general de falta de cuidado. Un viajero llega a afirmar que el nuevo responsable “solo pretende lucrarse a costa del turista”, dejando claro que la relación calidad-precio ya no compensa. A esta impresión se suma el mal ambiente interno, con comentarios que apuntan a empleados descontentos y problemas de cobro, lo que refuerza la idea de un deterioro global en la experiencia del local.