La roca de Azrou: mirador al atardecer y punto de encuentro local
En Azrou, la gran piedra que da nombre a la ciudad se ha convertido en un auténtico icono paisajístico y social. Los viajeros la describen como una inmensa mole que se alza frente a la explanada de la mezquita, un escenario privilegiado para ver cómo cae el sol sobre el Medio Atlas. Al caer la tarde, la roca adquiere tonos marrones y anaranjados y su silueta, coronada por un mirador con forma de corona, se vuelve aún más llamativa. No es solo un lugar para hacer fotos: también funciona como zona de reunión de los jóvenes del pueblo, lo que aporta un ambiente muy local y auténtico. A sus pies se despliega el jardín de Ennour y un amplio mirador hacia la ciudad nueva, con tejados verdes y puestos de fruta que dan a la zona un aire casi onírico. Quien se acerca hasta aquí descubre una de esas pequeñas joyas del Medio Atlas que combinan paisaje, vida cotidiana e historia geológica de origen volcánico.